El aguacate está conquistando a los jóvenes agricultores de Kenia
En Kenia, el aguacate está dejando de ser solamente un cultivo de exportación y comienza a convertirse en una oportunidad empresarial para una nueva generación de agricultores.
El productor y emprendedor Elijah Sawe calcula que una finca bien manejada de apenas 0,4 hectáreas podría generar hasta 9.500 euros de ingresos brutos anuales en condiciones favorables. En esa superficie caben alrededor de 100 a 120 árboles, aunque los resultados dependen fuertemente del agua, fertilización, manejo y, especialmente, del momento de venta.
Hay un dato que explica por qué el calendario importa tanto: los precios mencionados por Sawe pueden pasar de unos €0,54 por kilo entre febrero y mayo a más de €0,80 en septiembre, llegando en períodos favorables a aproximadamente €1,33. Son ingresos brutos, por supuesto, y todavía hay que descontar riego, fertilizantes, mano de obra, transporte y comercialización.
Lo interesante no es solamente cuánto puede ganar un pequeño agricultor. Es que el aguacate está generando actividad alrededor de toda la cadena: viveros, servicios agrícolas, cooperativas, transporte, empaque, procesamiento y exportación.
Mientras los grandes productores del mundo discuten hectáreas, contenedores y millones de toneladas, en Kenia el aguacate está haciendo algo mucho más básico y quizás más importante: está convirtiéndose en una razón para que jóvenes agricultores quieran quedarse en el campo y construir un negocio propio.
Y ese también es un cambio que vale la pena mirar.








